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domingo, 2 de noviembre de 2025

On noviembre 02, 2025 by Paginas en Red in , , , , , , , , ,    No comments

¿Y si la frontera entre lo vivo y lo no vivo no fuera tan clara como creíamos? 

Un descubrimiento reciente de científicos de Canadá y Japón ha sacudido los cimientos de la biología moderna. Han identificado un organismo tan peculiar que parece desafiar toda definición de lo que significa “estar vivo”. Su nombre es Sukunaarchaeum mirabile, y su existencia podría reescribir los libros de biología.

Sukunaarchaeum mirabile: el organismo que desafía lo que entendemos por “vida”

Un hallazgo que rompe las reglas

Mientras los investigadores analizaban muestras de plancton marino, encontraron algo inesperado: una secuencia genética que no coincidía con nada conocido. Al examinarla en detalle, descubrieron que pertenecía al dominio Archaea, un grupo de microorganismos antiguos que existía mucho antes de las plantas, los animales e incluso los humanos.

Los arqueas son, de hecho, algunos de los organismos más antiguos del planeta. Se cree que fueron esenciales para el surgimiento de la vida compleja. Sin embargo, Sukunaarchaeum mirabile parece ser una versión “incompleta” de ellos: un ser que habita en un punto intermedio entre un microbio y un virus.

Ni virus ni célula: un híbrido biológico

El descubrimiento de S. mirabile ha dejado perplejos a los científicos porque no encaja en ninguna categoría conocida.

No es un virus, pero tampoco una célula completa. Es un organismo híbrido, una especie de puente evolutivo que parece conectar ambos mundos.

Su genoma es diminuto: apenas 238 000 pares de bases, menos de la mitad del tamaño del genoma más pequeño conocido entre los arqueas.

A pesar de esta simplicidad extrema, posee algo que los virus no tienen: la capacidad de fabricar sus propios ribosomas y ARN mensajero, dos componentes esenciales para la vida y la producción de proteínas.

Esto significa que Sukunaarchaeum mirabile no es simplemente una molécula con instrucciones, como un virus, sino que tiene parte de la maquinaria necesaria para “trabajar por sí mismo”. Sin embargo, ahí viene el giro: no puede sobrevivir solo.

Un ser dependiente de su huésped

Aunque este microbio puede realizar algunas funciones básicas, necesita un huésped para mantenerse con vida. No puede producir su propia energía ni realizar la mayoría de las reacciones metabólicas necesarias para sobrevivir. Su existencia se limita a un propósito muy concreto: replicarse.

Esto plantea una pregunta fascinante:

¿Podemos considerar “vivo” a un organismo que depende completamente de otro para existir?

Para los biólogos, esta es una cuestión central. Durante décadas, se ha definido la vida por ciertas características: metabolismo, reproducción, crecimiento, y respuesta al entorno. Los virus, por ejemplo, se consideran “no vivos” porque no pueden reproducirse sin infectar una célula.

Sukunaarchaeum mirabile, sin embargo, rompe esta línea divisoria. Tiene elementos de ambas categorías, lo que sugiere que la vida podría ser un espectro, no una frontera.

Una joya del mundo microscópico

El nombre Sukunaarchaeum mirabile no fue elegido al azar. “Sukuna” proviene de una deidad japonesa diminuta pero poderosa, mientras que “mirabile” significa “asombroso” o “maravilloso” en latín. Y es que este ser representa precisamente eso: una maravilla biológica en miniatura.

Su estructura tan simple y su dependencia total del entorno hacen pensar que podría ser un fósil viviente, una ventana hacia las formas de vida más primitivas de la Tierra. Algunos expertos creen que este tipo de organismos podría haber existido en los primeros océanos, antes de que las células desarrollaran independencia energética.

¿Qué nos enseña Sukunaarchaeum mirabile sobre el origen de la vida?

El descubrimiento tiene implicaciones enormes.

Por un lado, nos ayuda a comprender cómo surgió la vida compleja a partir de formas más simples. Pero también abre la puerta a la posibilidad de que existan otros tipos de vida que aún no hemos detectado.

En biología, solemos clasificar a los seres en tres dominios: Bacteria, Archaea y Eukarya (el grupo al que pertenecemos los humanos).

Sin embargo, Sukunaarchaeum mirabile sugiere que podrían existir zonas intermedias, entidades que escapan de estas categorías.

Este hallazgo también tiene implicaciones para la astrobiología. Si en la Tierra existen organismos tan extraños, ¿qué podríamos encontrar en lugares como Europa, la luna helada de Júpiter, o en Encélado, la de Saturno? Tal vez allí también habiten formas de vida “incompletas”, basadas en principios diferentes a los nuestros.

Un recordatorio de lo poco que sabemos

El caso de Sukunaarchaeum mirabile nos recuerda que, aunque creamos entender las reglas de la vida, la naturaleza siempre guarda sorpresas.

Durante siglos, los científicos han intentado trazar una línea clara entre lo vivo y lo inerte. Pero descubrimientos como este muestran que esa línea puede ser difusa, cambiante y, sobre todo, más fascinante de lo que imaginamos.

En cierto modo, este diminuto organismo nos obliga a replantearnos una pregunta muy antigua:

¿Qué significa realmente “estar vivo”?

Tal vez la vida no sea un conjunto rígido de condiciones, sino una serie de grados y posibilidades, donde cada forma de existencia —por mínima que sea— desempeña un papel en la gran historia biológica del universo.

Y si un ser como Sukunaarchaeum mirabile puede existir, entonces es posible que el universo esté lleno de “vidas invisibles” que aún no sabemos reconocer.

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